Una rejilla prensada se fabrica uniendo dos pletinas cruzadas mediante montaje a presión: la pletina separadora se encastra en la portante formando un conjunto estable y uniforme.
Una rejilla soldada parte del mismo concepto de pletina-pletina, pero incorpora soldadura para formar un solo cuerpo. En este tipo, no se sueldan todas las intersecciones, sino que la soldadura se realiza en diagonal y espaciada, lo que aporta elasticidad y ayuda a evitar roturas cuando la rejilla trabaja bajo carga.